26. Secuestrada

1565 Palabras

Monserrat Sebastián se fue y antes de llegar a media cuadra, apareció Elena en un vehículo con Brayan, el que se bajó, me tomó y me subió al coche. ―¡Suéltame! ―grité desesperada, pensando en mil cosas que pudieran hacerme y aterrada por mi bebé. ―Vamos a ir a dar un paseo, gorda, solo queremos hablar contigo ―me tranquilizó Brayan, o intentó hacerlo, porque con esos dos no podía estarme tranquila. ―Eso, gorda ―dijo Elena sardónica―, solo vamos a charlar, tú y yo, a solas, sin que Sebastián se interponga entre nosotras. El modo en el que lo dijo me asustó, no por mí, sino por mi hijo, mi estado era delicado y si a esos dos se les ocurría hacer algo en mi contra, mi hijo pagaría las consecuencias, por lo que estuvo tentada a advertirles de mi embarazo, pero lo pensé mejor y no dije

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR