— ¿Realmente crees que mereces todo lo que te dan? —escuche una voz, no podía identificar quién era —En tus manos hay sangre, míralas, no creas que eres una santa, Sara. Mire mis manos y estaban llenas de sangre, pero no podía ver nada más, estaba todo oscuro. —Eres una asesina, has destruido toda una familia, míralo ahí, tirado en el piso. Estaba el padre de Angie, tirado ahí, cubierto de sangre, con tres entradas de bala. —Yo no he disparado esa arma, él me atacó primero. —Él hizo lo que cualquier persona haría, proteger a su familia, protegerla de mounstro como tú. —Mentira, yo nunca quise lastimar a nadie. Más cuerpos aparecieron, Steve, Mamá, Patricia, Emilio, Samantha y Angie. —Todas estás vidas se han perdido por ti, estás condenada. —No se quién eres, pero no me harás sent

