—¡Eres un estúpido! ¿Cuándo dejarás de mencionar eso? —Nunca. Hasta sueño cada vez con eso. —¡Idiota! —¿A dónde pensabas ir? —A cualquier lugar que no sea estar aquí. —¿Te gustaría ir a cazar conmigo? Es un buen día para practicar la puntería. Lo miré disgustada e irritada. —Todas nuestras salidas siempre tienen que estar relacionadas a entrenamiento, a cazar, a matar. ¿En eso es todo lo que piensas? ¿No podemos hacer algo distinto? ¿Algo normal? De verdad, olvídalo. No quiero salir contigo. Eres aburrido. —¿Y qué lugar propones? Tuve una lluvia de ideas y sonreí. —Esta vez yo manejo. Hace mucho tiempo no visito un spa. Es el mejor lugar cuando de relajación se trata. Mi mamá me traía con ella muchas veces y disfrutaba mucho de su compañía y de los temas que hablábamos. Fueron l

