—Ya nos están esperando, vamos Rosy. —¿Mami podemos ir?. —No, se quedarán con mamá y su primo— les contestó —Con cuidado amor. —Si amor ahorita regreso. Nos bajamos y vamos a la oficina donde tenemos la cita, cuando llegamos notamos que el papa si se puede llamar padre de Rosy está afuera, no está en sus máximas condiciones, pero… ¿Puede caminar y mover las manos? Eso no es posible estoy segura de que rompí sus muñecas y tobillos, Rosy me sujeta de la mano cuando paramos en la oficina donde él está afuera, nos mira de arriba a abajo. —Así que es verdad que regresaron. —Buenas tardes, tengo una cita en cinco minutos. —¿Eres Lilith Adams?. —Sí. —En un momento le hablamos. Nos quedamos afuera esperando y para mi suerte, junto con ese hombre. —Así que tienes una nueva identidad. —

