Cuando llegué en la tarde a la mansión de Thomas sentí que todo el mundo sabía lo que había hecho, me baje despacio del auto y admiré la fachada. Dios no quería Entrar. ¿Y si esta sentado en su silla del mal esperando que yo pase por la puerta para despedirme? No. Thomas no me había dicho nada esta mañana...quería decir que todo estaba perdonado ¿cierto? obligo a mis pies a moverse, marco el código de entrada, respiro y entro lentamente a la casa, todo esta en silencio, cuando llego a la cocina, Mercedes estaba verificando el menú para la cena, apenas me vio las comisuras de sus labios temblaron. Ella Lo sabía. — Peralta te contó ¿cierto? Ella se rie en silencio y asiente— No puedo creer que vomitaras en los zapatos del jefe— Me dice. Tapo mi cara con mis manos y gimo, esto me iba a

