El límite

2070 Palabras
Despierto a media noche con el ruido del celular. Nunca me han gustado estas llamadas, el estómago me da un vuelco cuando reconozco en el identificador de llamadas, el número fijo de la mansión de Thomas. —Hol..Hola—Titubeo Adormilada —¿Señorita Emma? —¿Mercedes? Pregunto confundida Era el ama de llaves de la Mansión. Ella nunca me llamaba por nada, Inmediatamente mi espalda se puso recta y encendí la luz de mi mesa de noche. —Si Señorita soy yo, puede por favor venir a la Casa del señor, él lleva toda la noche encerrado en la biblioteca y ni siquiera salió para tomarse su batido de proteínas, no escucho ningún ruido desde hace rato y—Susurra—tengo miedo, él anduvo muy molesto desde que usted se fue. Señorita sé que es muy tarde pero tengo un mal presentimiento. Mi corazón se paraliza, rápidamente trato de vestirme sin hacer movimientos repetitivos que me hagan perder tiempo, le digo a Mercedes que si ha intentado llamar a la puerta o si de casualidad no estará en su cuarto durmiendo —Sí, claro que intente llamar a la puerta—Me dice Nerviosa—fue lo primero que hice, y en su cuarto no está, las sábanas están como las deje está mañana. Y hable con Franklin... dice que no ha salido —Está bien—contesto agitada—Voy para allá, avísale a Fran que me deje entrar. —Si Señorita, Y perdone por molestarle a está hora, no sabía que hacer. —No hay ninguna problema Mercedes. Cuelgo y cierro mis ojos. Ni siquiera me peino, me hago una coleta con mis manos y ato mi cabello con lo primero que veo. Lola se agita y cree que vamos a correr como todas las madrugadas, Le rasgo detrás de las orejas y le digo que no me tardaré. cambió su agua y lleno su tazón con comida, con el propósito de distraerla, a Inés no le gustará que le de comida a está hora pero no se que otra cosa hacer para poder irme sin que ladre. Rápidamente tomo las llaves del carro y salgo directo para los ascensores, el pasillo está desierto, entro y hundo el botón que baja al primer piso, sacudo mi pie a medida que el ascensor va bajando, Carajo—Maldigo—Porque diablos vivo en el último piso. Cuando se abren las puertas corro directo al estacionamiento y desbloqueo el carro, lo enciendo y de inmediato mi pie no despega del acelerador. --------------☆☆☆☆☆---------------- Rezo. Rezo porque se haya desmayado por causa de una de sus borracheras, rezo porque no haya cometido ninguna locura. Cuando llego a la mansión, Fran de inmediato abre la reja y me saluda con la gorra, mal estaciono el carro y corro hacia la entrada, Mercedes de inmediato me recibe. —¿Ningún cambio? —Le pregunto mientras vamos en dirección hacia la biblioteca—Ella niega con la cabeza—Dile a Peralta que traiga su trasero hasta acá, dile que es urgente. Sale de prisa y yo agito el paso hacia la biblioteca, cuando llego toco apresuradamente la madera dura de la puerta. —Thomas, Soy yo—Llamo—Abre la maldita puerta—No iba con rodeos, estaba a mi limite, ahora si iba a patear su trasero. —Señorita- Llama Mercedes—Aquí está Peralta. Yo doy la vuelta y le digo sin mucha paciencia —Derríbala Él se me queda mirando sin comprender. — ¿Que?¿ La puerta? Señala. —Sí, Peralta la MALDITA PUERTA—Exclamo. Peralta era el guardaespaldas de 2 metros y 90 kilos de Thomas, Aquí entrenos era su favorito, llevaba con él desde que comenzó su carrera como actor, si alguien iban a despedir por dañar la puerta era indudablemente a mí. —Mercedes no tienes la llave de la puerta— Dice Peralta en un intento por no dañarla Yo volteo los ojos. —No. Da la casualidad que es la única de la casa de la que no tengo llave—Dice —Ya vez— le digo— ¡Derríbala Ya! No sabemos si tu jefe le pasó algo, Eso parece sacarlo de su resistencia, Peralta toma impulso e inmediatamente le da una gran patada a la puerta causando que las bisagras salgan disparadas, yo me encojo. Eso si que fue una gran patada, tomo nota de nunca hacer enojar a Peralta. Sin perder tiempo todos entramos a la biblioteca. —Thomas—Lo llamo nuevamente. —Señor Preston Mercedes enciende las luces y lo encuentro tirado boca abajo junto al sillón de su escritorio. El corazón se me paraliza cuando detectó junto a él un frasco vacío de pastillas y una bolsita blanca sospechosa. ¿Thomas qué haz hecho? —Virgen Santísima—Exclama Mercedes Inmediatamente me pongo de rodillas y le doy vuelta, pongo mi mano en su garganta para tomarle el pulso. — ¿Está vivo?—Pregunta con miedo Peralta. Los latidos erráticos de mi corazón vuelve a la normalidad cuando siento su pulso latente. —Sí—digo. Solo está desmayado. Me levanto y tomo una decisión. —Mercedes, toma esa porquería—Señalo la bolsita blanca—Y bótala. Registra cada rincón de la biblioteca y si encuentras más haces lo mismo, Peralta carga a tu jefe y llévalo al baño. Antes de salir de la biblioteca y seguir a Peralta al baño le digo a Mercedes que ni una palabra de esto a Nadie. Estoy molesta, mas que molesta, decepcionada. Peralta lo mete en la bañera y yo abro la regadera, esta vestido con la misma ropa de ayer y además apestaba a alcohol. Cuando el agua le moja la cara se levanta espantado y maldiciendo. Yo no me muevo de mi sitio —Peralta puedes dejarnos solos por favor —le pido. El discretamente se va, Thomas sigue escupiendo Agua y resbalándose contra el mármol de la bañera —¡¿QUÉ CARAJOS GUZMÁN?! —Exclama molesto Ah, el señor tenía el descaro de estar molesto. Apago la ducha y lo miro directamente. —¿Sabes con que imagen me encontré en la biblioteca?— le preguntó, él desvía la mirada y Yo continuó—Pensé que estabas muerto, pensé que mi jefe había muerto como tantas otras estrellas de Hollywood ¡¡En su casa de una sobredosis!!— le gritó — NO SOY UN DROGADICTO—Niega y se levanta de un tirón de la bañera —Eso pensé—Grito de vuelta—Pero Mercedes, Peralta y yo te encontramos desmayado junto a un frasco vacío de pastillas y no soy tonta para no saber que era esa jodida bolsita blanca ¿Qué tienes que decir en tu defensa? Lo miro, y el me devuelve la mirada con los ojos enrojecidos, mis labios tiemblen por la imagen que estoy presenciando y por primera vez siento envidia de Amber, como se sentirá tener el poder de reducir a un hombre a ese estado, de convertirlo en nada con solo perderte, ese Adonis que pueda tener a quién quiera, pero no quiere a nadie, solo a ella. —No tengo porque darte una explicación, solo eres mi jodida Asistente— Dice y sale de la bañera mojando todo a su paso. Ignorando la quemazón de su último comentario le digo —Recuerdas cuando estábamos viendo las noticias de la Sobredosis de Demi Lovato...y yo te pregunté si algunas vez sentías la necesidad de probar eso ¿Recuerdas que lo que me dijiste? Se detiene y lentamente se da vuelta —Emma Yo... —¿Recuerdas lo que me dijiste?—Repito con énfasis. Le sostengo la mirada esperando tocar su ser, esperando que sé de cuenta cual bajo ha caído y cuando pienso que no me va a contestar, susurra: —Que le había hecho una promesa a mi Madre...Que si llegaba a ser un actor famoso nunca tocaría las drogas... —¿Y que pasó?—pregunto con los ojos aguados. —Emma yo te juro que solo las probé porque pensé que me ayudaría a dormir, pero solo fue una sola vez y creo que me desmayé, porque no recuerdo más. —Sé que no soy nadie para juzgarte, y no tengo idea de lo que estas pasando, así como tampoco tengo idea de lo que pasó con Amber, pero aún así por favor prométeme que nunca lo harás de nuevo, porque si lo haces no esperes que me quede aquí. Sus ojos muestran por un segundo sorpresa, sus hombros cae y dice algo que nunca en la vida pensé que diría. —Te lo prometo. No me dejes tu también. Sale del baño y yo me quedo procesando lo que acaba de decir..¿ él acaba de admitir en voz alta que me necesita? pero muy en el fondo de mí decido no darle mucha importancia. Cuando salgo Peralta continúa en la puerta. —¿Estas bien?—Pregunta preocupado. Yo sonrío, era el guardaespaldas de Thomas y sin embargo estaba preocupado por mi. —Si Peralta, no te preocupes. Se que está de más decir que lo que acaba pasar esta noche no saldrá de estas paredes —Sabes que sí, Emma- Me alegra que te haga caso a ti, creo que después de la señora Preston, solo te hace caso a ti. —No creo que sea para tanto, no olvides que también le hace caso a su agente. —Esa escoria—espeta- Desde que estalló el escándalo de su divorcio, casi no viene por aquí. Solo le importa el dinero, y como Tommy hace un año no hace una película entonces no le interesa. Era verdad, su agente Robert Simpson, tenía 2 meses sin pasar por aquí, A decir verdad desde que se filtraron las fotos de Thomas en aquella fiesta de París Hilton, es como si ya lo hubiera desechado. Ha decir verdad él nunca me agradó, cuando yo llegué el ya llevaba tiempo con Thomas, pensé que iba hacer igual de agradable que él pero resultó ser todo un esnob, me trataba como una sirvienta y casi siempre me ignoraba a menos que quisiera algo. —Gracias a Dios no lo llamaron a él- Dije. —Y que lo digas, vayamos a la cocina, Mercedes dijo que prepararía café. — ¡Ay si! —Exclamé deliciosamente *** Mercedes hizo un café excelente, eran las 5 de la mañana. Del afán que tenía No había traído mi teléfono y estaba preocupada por Lola, a esta hora salíamos a correr. — Creo que debería irme. Mi perra está sola en casa y yo creo que tampoco estoy vestida para trabajar. Peralta me observa y sonríe, me había puesto unos pantalones de Yoga y una sudadera con capucha de superfly que era el doble de mi tamaño y unos tenis amarillos. —Te ves muy joven así—Dice Mercedes —Al lado de Peralta si—Ambos sonreímos. De la nada entra Thomas Bañando, afeitado y cambiado, tuve un deja vú de cuando lo vi por primera vez y me pareció tan guapo, tan pulcro...Tan perfecto. Cuando ve que tengo las llaves en la mano, me pregunta—¿Te vas? —Si, tengo que cambiarme y desayunar —Puedes cambiarte y desayunar aquí, sabes que tienes ropa acá. Era cierto, pero no quería quedarme, no sabía porque pero una parte de mi no quería complacerlo. —Tengo que alimentar a Lola, Además deje mi celular. —Ah, Claro Lola, a veces olvido que tienes una mascota- Me observa un rato y dice—Lindo buzo. —Gracias—Andy me lo regaló—No se porque siento la necesidad de decirle eso, pero lo hago—No atinó con la talla pero está autografiado. Se queda mirando la sudadera y dice. —Yo te hubiese podido dar uno del Capital Nort Yo no respondo, en ese entonces estaba recién casado con Amber y no le prestaba atención a más nadie. —Bueno, me tengo que ir, Mercedes rico Café, Peralta te debo una. Regreso a las 8. Salgo de la cocina con prisa y no volteo en ningún momento. —Ella es una excelente chica— escucho que dice Peralta. Me quedo un rato esperando a ver si Thomas le responde, pasan los minutos y no escucho nada. Entonces continuó caminando.
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