Debí haber escuchado mal. Sí, eso debía ser, seguramente seguía mareada por el viaje, porque sin duda alguna no había manera de que mi EX jefe Thomas Preston le haya regalado una camioneta último modelo a mi madre. — ¿Cómo?…¿Ah? …¿qué?... —Es lo que alcanzo a pronunciar torpemente. Mi madre me da la espalda y entra en la camioneta. Baja la ventana del auto y arquea una delicada ceja —Vas a entrar o te vas a quedar ahí mirándome con la boca abierta. Cierro mi boca de golpe y parpadeo hacia ella. Esto debía ser una pesadilla, síp seguramente había chocado y estaba en coma inducido. —Emma, por favor entra a la camioneta, hace demasiado calor y aquí hay aire acondicionado Dicho eso una gota de sudor corrió por todo el nacimiento de mis pechos, así que mordí mis labios y abrí de mala gana

