— Miguel lo has entendido todo?— Miguel asiente con la cabeza, todo debe salir a la perfección no puedo cometer ningún error, eso me costaría muy caro. Llegamos a la entrada, esto es como una fortaleza, pensé que podríamos ver el ganado, bueno supongo que lo veremos después. Nada más llegar un caballero de unos cincuenta años nos recibe en la entrada. — Buena tarde, podrían identificarse señores?— — Soy el hijo del dique de Orleans y este es mi lacayo— le enseño el sello de Flavio un tanto nerviosa. — Muy bien pueden pasar— Primera prueba superada, avanzamos hasta las caballerizas y dejamos nuestros caballos, mientras caminamos hacia la plaza central de la fortaleza, Wilson tenía razón aquí solo hay hombres, ni siquiera el servicio es femenino. No hay ninguna mujer en este lugar

