Klim. Agarro sus caderas y me muevo hacia el interior de su muslo. -Klim…, - jadeó, tratando de apretar sus piernas, las cuales extiendo a la fuerza, no permitiéndole hacer esto. - ¿Qué estás haciendo? Tenemos el avión en tres horas. - Tranquila, mi amor, relájate, tenemos tiempo de sobra, - dije y lentamente beso sus pliegues, pasando mi lengua abriéndolos. Siento una oleada de su excitación, mientras comienza a temblar, y nuevamente se entierra en mi cabello, apretándolos firmemente. Me levanto por un momento, admirando su hermoso cuerpo. Su cabeza está echada hacia atrás, su pecho está agitado y sus pezones son tan afilados y tentadores. Observo como se muerde los labios, disfrutando de una caricia tan querida para ella, y nuevamente caigo entre sus piernas. Chupo con avidez la pun
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