—¡Baja esa pistola, imbécil! —exclamó Ariel Rochester, mientras King entraba y empuñaba su arma contra Roberto Medina, y sus hombres también se enfrentaban —De verdad, ¿Vas a defender a esta perra? —preguntó —Detente, Roberto, no destruyas todo. —¿Por qué te metes, Ariel? ¿Acaso no tienes tu propia vida? ¿Melissa Alcázar no te espera en su casa para que calientes su cama? Ariel se acercó unos pasos a Roberto y le empujó el arma con tal violencia, de forma inesperada que la hizo caer al suelo —¡Basta de tus niñerías! Lárgate de aquí —dijo empujándolo Roberto se irguió —¡De todos modos, nada impedirá que mate a esa desgraciada! —amenazó saliendo de ahí junto a sus hombres Miranda abrazó a Ariel y él se alejó de ella al momento en que lo hizo —Gracias por ayudarme, jefe, te juro q

