Cinco posibilidades era lo que tenía Sam, pues además de su niña, el día de su nacimiento se contabilizaron once recién nacidos. Mientras tanto, Sam le insinuaba a su hija sobre la posibilidad de tener una hermanita, le cuestionaba, si le parecía buena idea, alimentaba su imaginación diciéndole que podría tener una compañera de juegos y lo maravilloso que eso sería. Para entonces el humor de Florence fluctuaba entre el presente y los recuerdos de su vida junto a su padre. Y cuando esto ocurría era cuando se generaba toda clase de conflictos. Sam se preguntaba si podía ser capaz de destrozar el corazón de su pequeña, porque eso pasaría tarde o temprano. Al contemplar la información, la joven madre optó por acudir con los padres que se encontraban más cercanos, hablando de distanci

