El sonido del cañón cuando salió la bala hizo a Leisel dar un respingo, su pecho subía y bajaba de manera incesante y se convenció a si misma de que eran solo los impactos de bala del rifle de Leonard quien parecía llevar la delantera en aquel juego de tiro. Luca maldijo cuando su ultimo tiro no estuvo ni cerca de dar en el blanco. —Es todo, es hora de irnos—Las uvas y el vino habían desaparecido pues ambas mujeres se habían inmiscuido en una conversación amena en la que el vino fue el principal instigador de la conversación, ambas caminaron de vuelta a la casa en compañía de los hombres, pero el vino le jugo en contra a Liesel quien se hizo un levemente profundo en el pie. —¡Mierda! Leonard fue el primero en ir a su encuentro y al mirarla sangrando maldijo entre dientes, los ojos de Le

