15. Tan cerca

1511 Palabras
ISABEL Xavier dió la vuelta para ir tras la joven que mi hijo Ignacio ayudó y que necesita tanto de nosotros, tenemos la esperanza de encontrarla, no sé por qué, es como si en ella pudiera encontrar a mi Esmeralda, aunque sé que lo más probable es que no se trate de la misma persona, como sea, no podemos dejar de ayudarla y menos si ha demostrado ser una buena persona. Regresamos a la iglesia donde Ignacio la vió por última vez, pero no hay nadie, ni siquiera el padre Jacobo, ojalá que él se haya percatado de su presencia y la haya podido ayudar. XAVIER soñe que Isabel piensa que nuestra hija podría ser cualquiera de esas jóvenes a quienes tanto se empeña en ayudar y eso le da un respiro al alma acongojada por su ausencia y la incertidumbre, pero yo me sentiría muy miserable si dsescubro que mi hija ha tenido una vida tan miserable, llena de carencias por mi culpa, ruego al cielo que me perdone por mi gran error. PUEBLO DE ANDALUCÍA JUAN PABLO Las visiones volvieron luego de un descanso que se tomaron las condenadas, ya estaba yo con el Jesús en la boca pensando que a mí Estrellita le había pasado algo, y yo aquí sin poder irme a la ciudad a buscar a mi chiquilla, pues don Arnoldo regresó y me ha pedido explicaciones sobre el desaire hacia su hijo, no pude decirle la verdad sobre su embarazo a a temprana edad, sólo que la más pequeña de mis hijas se fue sin decir a dónde y él y su hijo no aceptan la decisión de mi niña. A pesar del dolor que traigo en el alma por haber ocasionado la huida de mi pequeña estoy un poco en calma, pues mis visiones son claras, Estrellita cada día está más cerca de lo suyos y quizá ya no deberíamos irnos de aquí, si no resignarnos a perderla para siempre. MARÍA Desde que mi Estrellita se fue me han estado regresando los malestares, yo creo que es de tanta angustia de sólo pensar en ella, ¿Qué estará haciendo mi muchachita en este momento? ¿Cómo la estará pasando? Dios quiera que tenga un techo sobre ella y que su embarazo marche bien, me moriría de saber que está mal por mi culpa, por haber permitido que Juan la echara así como así, ¡Nunca debí dejarla ir! SOFÍA Mi mamacita parecía haber mejorado mucho en los últimos meses, pero creo que la tristeza la está enfermando de nuevo, ojalá que pronto tengamos noticias de la Estrellita pa’que se tranquilice y su salud ya no se vea afectada, otra más que está pagando las consecuencias de mis culpas, es que si no hubiera mandado a Estrellita a buscar a mi apá esa noche… Lloro sólo de recordar la desgracia que le ocasioné a mi pobre hermanita. Con don Arnoldo presionando a mi papacito por su dinero y por el disque compromiso con el Eliseo, ni hemos podido vender nuestras cosas para mudarnos a la ciudad, ya que no queremos que se enteren que tambi{en nos vamos, no vaya a ser que se nos adelanten y la encuentren primero que nosotros. Changel dice que si ésto sigue así, nos tomará meses poder abandonar este pueblo y con la preocupación que tenemos encima no podemos apresurar las cosas. Mi papacito se ha estado echando la culpa de toda esta tristeza que estamos sufriendo por la ausencia de Estrellita, pero también dice que su destino se está cumpliendo, que debemos dejarla seguir porque ella ya está muy cerca de los suyos y que pronto ni se acordará de nosotros, no le entiendo mucho a lo que dice porque ¿Cómo va a estar más cerca de los suyos si nosotros estamos acá y ella allá? A no ser que esté pensando en regresar, ¡Ay, ojalá! Porque la extraño mucho. CIUDAD DE BUENAVENTURA … IGNACIO Regresamos a la iglesia para ver al padre Jacobo, pero ni él ni la muchacha se encuentran por aquí, alguien dijo que lo vió salir con una pordiosera hacia quién sabe dónde, probablemente la está llevando al refugio al que mi familia ha estado ayudando durante años. — Bueno, hijo, si el padre Jacobo ya la conoció, no dudes en que le ofreció ayuda — dice mi madre — Ya sabes que el padre tiene un refugio para muchachas como ella que no tienen un hogar — sugiere mi padre — Bueno, pues, siendo así me quedaré tranquilo, aunque no está de más volver otro día para preguntarle — indico — Así lo haremos — acordamos. — Yo quería conocerla — dice Lili… ESTRELLA El padre Jacobo es una muy buena persona, otro ángel que Dios me puso en el camino para ayudarme a dejar de vagar por las calles, para darle a mi hijo una vida mejor y que nunca le falte nada. — Lupita, aquí estarás bien, te lo aseguro, este albergue siempre recibe ayuda de las almas caritativas, ya verás que nada te faltará ni a ti ni a tu criatura — Padre, no sabe cuánto le agradezco por su enorme ayuda, ya empezaba a creer que Dios se había olvidado de nosotros — Eso nunca, hija, ¡Nunca! El nunca se olvida de ti, no lo dudes ni por un segundo, así que tú nunca debes olvidarte de él — Prometido, padre, pero yo no quiero ser una carga para nadie, yo quisiera trabajar en algo, quizá pueda ayudar en este lugar, haré lo que me pidan, sé hacer muchas cosas, cocinar, limpiar… — Por lo pronto — interrumpe — instálate y por favor, date un baño, y ya luego hablamos — Sí, padre. Entre él y el joven que me dió de comer ya tengo mucho que agradecer y que pagar, sólo espero que algún día pueda devolverles un poco de lo mucho que me han dado. ISABEL Los días han pasado y el padre Jacobo no se ha dejado ver tan seguido como solía hacerlo, supongo que ha de tener mucho trabajo con sus refugiados, él es un ejemplo de nobleza y amor al prójimo que todos deberíamos seguir. Lástima que no está, pues quería preguntarle por la muchacha que dijo Ignacio, me quedé tan preocupada por esa joven, incluso he llegado a pensar que se trata de mí Esmeraldita, aunque Dios quiera que no, que su vida sea mejor de lo mejor puedo imaginar. Me dispongo a retirarme cuando veo al padre venir hacia mí. — Isabel, hija, qué gusto verte por aquí — expresa — ¡Padre! Lo mismo digo, hace días que no se ha dejado ver — Lo siento, hija, he estado tan ocupado — Con sus refugiados me imagino — Precisamente y es que empecé un nuevo proyecto para seguir ayudando a mis desamparados — Usted siempre tan benevolente, ya sabe que cuenta con nosotros — Te lo agradezco mucho, hija — ¿Sabe? El otro día Ignacio me comentó de una joven que se encontró aquí afuera de la iglesia y se quedó tan angustiado, el pobre, porque no se le ocurrió ofrecerle un techo en el momento que se acercó a ella, tanta fue su angustia que tuvimos que regresar, pero ya no la encontramos y usted tampoco estaba — ¿Fue el domingo? — cuestiona — Sí, en la misa del mediodía — ¿Una joven con trenzas? — Eso no me lo dijo Ignacio, sólo la describió como una joven de mirada limpia — Ah, sí, debe tratarse de Lupita — ¿Lupita? — Así es, la encontré rezando luego de que todos se fueron y me acerqué a ella, dile a tu hijo que no tiene nada de qué preocuparse, ya Lupita se encuentra en el refugio — Ay, padre, justamente eso pensamos cuando no lo encontramos por aquí ese día. — Lupita es una joven muy trabajadora, pero desafortunadamente por su apariencia de vagabunda nadie quiso darle un trabajo y pues terminó pidiendo limosnas en la calle, pero ya está bien, de hecho nos ayuda mucho en el refugio, sabe hacer de todo y es tan linda persona, como un ángel — Ojalá que un día pueda conocerla y hacer más por ella — Estoy seguro de que a ella le encantará trabajar para unas personas tan buenas como ustedes — Dígale que en mi casa será bien recibida y que cuando quiera podemos venir por ella o usted puede llevarla, al cabo ya sabe dónde vivimos — Así lo haré, Isabel, no lo dudes… El padre me dejó muy tranquila luego de su conversación, ahora Ignacio estará también satisfecho con la respuesta del padre. PADRE JACOBO Estoy muy agradecido con la señora Isabel por su ofrecimiento y sin duda podría tomarle la palabra en este preciso momento, pero creo que cometí un gran error al no hablarle del embarazo de la joven. Quizá deba llamarla o consultarlo primero con Lupita, sí, eso haré para saber si quiere trabajar en casa de los señores Monsalvo.
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