AUTOR. Después de lanzarle agua, huevos, harina y gritarle tantas cosas, Vivianne Miller ingresó a su casa, se colocó los audífonos y elevó el volumen al máximo para no escuchar el llamado de su esposo, por último, se acostó en la cama y ahí se quedó remembrando aquella escena del hospital. Solo con volver a revivir aquel momento el corazón se le apretaba. En cuanto a Nikolai llamó a su chofer para que pasara por él. Estaba completamente mojado, hediondo y pegajoso. Mirando hacia la puerta soltó un suspiro. Deseaba poder ingresar y darle unas cuantas nalgadas a su esposa por haberle hecho lo que le hizo. Dentro de unos minutos apareció el chofer, al ver a su jefe en esa forma quiso reír, pero cuando vio lo enojado que estaba su patrón apretó los labios y aplacó esas ganas de echarse a

