Después de haber pasado a unas largas y magnífica luna de miel, Vivianne y yo regresamos. A la semana de haber llegado nació mi sobrino; un niño de ojos claros, cabello rubio, piel blanca y tan suave como la seda. Su peso era de 4kg, era largo y muy sano. Verlo me dio ganas de tener uno. Por un instante miré a Vivianne y me la imaginé embarazada, luego pensé en nuestra libertad y aquella idea se me esfumó. Ser padre implicaba muchas cosas, tantas que dejas de preocuparte por ti porque todas tus preocupaciones están puestas en aquella persona pequeñita que, te sonríe y mira con inocencia. No digo que nunca los voy a tener, claro que algún día tendrá que llegar, pero quiero que sea después de algunos años, por ahora solo quiero disfrutar de mi esposa; irme de viaje con ella a cualquier pa
Escanee el código QR para descargar y leer innumerables historias gratis y libros actualizados a diario


