Alessia.
Después de escuchar la palabra DESPEDIDA, me marché y, en vez de irme a casa, decidí caminar para aligerar un poco mi molestia. —Ese hombre está loco si pensó que yo lo aceptaría. — Hasta náuseas me causaba pensar en que ese tipo quería tocarme. Uy, no de solo pensarlo, se me eriza la piel, pero del terror que siento.
Ahora debo buscar empleo, pero volveré a buscar en lo que me gusta, en lo que he estudiado… mi adorada carrera de aeromoza, no me he rendido; demasiado aguante a ese jefe abusivo. Después de caminar durante una hora, decido ir a casa. Mañana será otro día, espero que sea mucho mejor que hoy.
Llego a casa, y voy dejando cada cosa en su lugar. Mamá Gloria decía que yo era fanática del orden, no se era como que todo tenía que estar en su lugar. Entro en mi habitación y necesito darme una ducha para tratar de dejar este mal día atrás.
Duro más de 30 minutos en la ducha, necesitaba ese baño relajante, salgo como nueva, pero el estrés vuelve a mí cuando escucho el incesante sonar de mi teléfono. Corro hacia donde lo dejé y veo que es Linda, contesto enseguida.
— Alessia me vas a amar, acabo de conseguirte una entrevista de trabajo con el mismísimo Tyler Brandon — quede en silencio en el teléfono, porque no sabía si estaba bromeando o no. — ¿Hola? Amiga ¿estás ahí?
— ¿Estás hablando en serio, Linda? ¿Me estás diciendo que tengo entrevista de trabajo en Aerosbran?
— Siiiiii, mañana a las 2 de la tarde debes estar aquí, no faltes y sobre todo no llegues tarde, ¿entendiste? No me hagas quedar mal, mira que eres muy impuntual.
— No soy impuntual, siempre me sucede algo que me retrasa. — escuché que mi amiga ríe y me contagia su risa.
— Está bien Alessia, haré que te creo, pero por favor mañana sal dos horas antes de tu casa, por si acaso te pasa algo que te retrase. — bufo porque mi amiga me conoce bien.
— Ya te dije que no te preocupes, no llegaré tarde. Te lo prometo, saldré por lo menos 2 horas antes y me pararé en frente de la aerolínea. ¿Está bien? — escucho a Linda maldecir por lo bajo.
— Confío en ti, amiga, pero tengo que irme, vamos a despegar ya. Nos vemos mañana, te quiero, descansa bien.
— Te quiero Linda, gracias por tu apoyo. — nos despedimos y terminada la llamada comienzo a dar pequeños brincos por toda la habitación. Debo llegar puntual mañana, no le quedaré mal a mi amiga.
Voy a mi closet, saco una ropa decente para ir mañana a mi entrevista, una falda negra larga, una blusa blanca sin mangas y que posee una cinta para hacer un lazo en mi cuello, lo observo todo y me faltan los zapatos. Busco unos negros modelo aguja y un bolso pequeño.
Coloqué mi atuendo sobre la cama y me gusta lo que veo. No tengo una chaqueta negra, pero tengo una beige. Mamá Gloria, me la obsequio en mi 21 cumpleaños… me duele tanto no tener su cariño… a veces me siento muy sola.
Decido dejar esos pensamientos para después, y pensar en que mañana mi vida puede cambiar por completo. Iré a esa entrevista y daré lo mejor de mí. Lo prometo, Gloria, te sentirás orgullosa de mí. Voy a la cocina por un vaso con agua, y me lo traigo a mi habitación. No tengo aire acondicionado y a veces tengo que levantarme a beber agua, para aplacar un poco el calor.
Apago las luces, y me meto en la cama, son las 9:30 de la noche, necesito descansar para poder hacer mis cosas temprano e ir a la entrevista a las 2 de la tarde. Vienen a mi mente un montón de recuerdos, pero enseguida los dejo de lado y me duermo sin siquiera saber en qué momento.
Es tanta mi emoción que debo confesar que casi no pegué un ojo en la noche, si me dormí, pero no sé en qué momento mi mente decidió que ya había dormido demasiado. Veo el reloj y son las 4 de la mañana, ¡qué horror! Y ahora, ¿qué haré?
Decido ir a la cocina por un vaso con leche tibia, a ver si así puedo conciliar el sueño. Estoy muy nerviosa, me siento en el taburete de la cocina y observo por la ventana, pensando… esta podría ser la oportunidad de trabajar en mi carrera, en mi adorada carrera. Y poder arreglar la casita, no pido mucho solo lo necesario.
Nunca he sido exigente con cosas materiales ni mucho menos con el dinero. Solo lo necesario para poder vivir tranquila. No me quejo, mamá Gloria y yo tuvimos lo que necesitábamos. Me termino mi leche y voy de nuevo hacia mi habitación, ahora si creo que podré dormir.
No sé en qué momento me dormí, pero lo que sí sé es que mi alarma se está volviendo loca desde hace rato… es que yo la apagaba y colocaba 10 minutos más, pero ya está bueno. Observo el teléfono, son las 8 de la mañana, me levanto de la cama, me coloco una ropa deportiva y salgo a trotar por aquí cerca de la casa… me gusta darle la vuelta a la manzana.
Voy trotando y no salen de mis pensamientos, las palabras que me decía mi mamá… “Hija, ya verás que serás exitosa, y tendrás una buena vida, debes tener cuidado con los hombres, debes encontrar a alguien que te quiera y cuide, no caigas en las redes de hombres casados…”
Eso lo llevo como un mantra, le huyo a la idea de estar con un hombre casado y destruir un matrimonio, eso no, nunca pasará… sin darme cuenta, he dado tres vueltas ya, el sudor cubre mi cuerpo, haciéndolo brillar. Paso por enfrente de varios tipos que se colocan fuera de sus casas, ya saben la hora en que salgo a trotar.
A pesar de haber salido más tarde, ahí, estaban como buitres, diciendo palabras, halagos y hasta piropos que me parecían tan inadecuados, ya que son CASADOS. Dios, dame paciencia, los ignoro y continuo mi camino hasta llegar a casa. Son las 10:30 a. m., no sabía que me había tardado tanto.
Entro a la ducha, dejo que el agua baje por mi cuerpo relajando mis músculos. Y llevándose así toda preocupación, sé que hoy será un buen día… lo presiento. Conseguiré ese empleo, ya lo estoy decretando.
Termino mi ducha de relajación y, a la vez de activación, seco mi cuerpo y comienzo a vestirme colocándome unos jeans y un crop top n***o más una chaqueta jean, amarro mi cabello en una cola alta y estoy lista para ir al súper, necesito algunas cosas…
A esta hora el supermercado está casi libre, por eso me gusta venir en este horario. Tomo lo necesario, sobre todo mis toallas sanitarias, cancelo y de vuelta a la casa, en tres horas debo estar en Aerosbran, y quiero prepararme algo de comer, nunca se sabe…
Llego a casa, coloco un poco de música, me gusta mucho Karol G, y comienzo a prepararme una ensalada mixta, y un filete a la plancha. Al estar listo, me sirvo un vaso con soda, y a comer. Una de las cosas que me fascinan es comer. Después de 15 minutos estoy lista para comenzar a alistarme.
Me doy otra ducha rápida, me coloco mi atuendo, un poco de maquillaje que resalte mi verde mirada, y listo, tomo mi currículum y cuando veo el reloj son las 12:30, prefiero salir ahorita que después retrasarme.
Camino hacia la parada de autobuses, que me dejará en la estación de trenes. Ya en el tren pasó 30 minutos más, menos mal tomé la decisión de salir más temprano. Me tocó caminar dos cuadras desde la estación, pero ya estoy frente al imponente centro empresarial Aerosbran. Guao es hermoso.
Entro y me dirijo a la recepción. Al llegar veo a una chica muy linda, y en su gafete dice Verónica.
— Buenas tardes, Verónica. Tengo una entrevista de trabajo con el señor Tyler Brandon. — ella me mira y me sonríe.
— Hola… buenas tardes, sí, ¿eres Alessia Fiori? — asiento — Bueno, sígueme te está esperando. — miro mi reloj y son la 1:45 pm, uf, llegué a tiempo.
Nos subimos al ascensor y su oficina está en un piso 30, se ve que le gustan las alturas, claro, es piloto mensa, me recrimina mi conciencia y me doy un golpe mental.
Se abren las puertas y está un hombre espectacular parado fuera de su oficina, pero con un semblante frío, distante y arrogante. Cuando su mirada se fija en mí, siento mi cuerpo temblar. Esa mirada penetrante me ha dejado en shock.
Verónica me da un codazo y vuelvo en mí, caminando junto a ella hasta estar frente a él…
— Señorita, llega tarde… — reacciono en el momento en que lo oigo hablar, y miro mi reloj, es la 1:50 pm. Me atrevo a hablar.
— Disculpe, señor, pero mi entrevista es a las 2 de la tarde, aún faltan 10 minutos. Y por lo que veo usted está molesto, cálmese para que no pague su frustración conmigo. — camino hacia un asiento que está cerca de la secretaría, quien me sonríe, pero Verónica está en shock con los ojos en blanco, no me voy a dejar humillar.
Atrevido, venir a hablarme así… el hombre guapo, me mira con ira y sin querer dejarme ir me habla.
— Señorita, pase a mi oficina ahora, si no quiere que se termine antes de haber comenzado.
Ah, pues, con la misma rapidez que me senté, me levanté. Camino tras de él, y no me di cuenta cuando se detuvo y choqué contra su dura y fuerte espalda. ¡Ay, dios Alessia, contrólate! ¿Qué te pasa? Él suspira molesto y, antes de voltearse, mira a su secretaria y le habla, pero no me mira ni por un segundo y lo agradezco mientras me sobo mi nariz.
— Guadalupe… no me pases llamadas, necesito entrevistar a la señorita… — lee mi currículum — Alessia. — la señora asiente y entramos a su oficina.
Él se gira por fin hacia mí, y sin pensarlo me acorrala contra la puerta que ya había cerrado.
— Que sea la última vez que me responde de esa manera, y mucho menos que me lleve la contraria, ¿estamos? — trago saliva, pero decido que no me dejaré intimidar.
— Solo le dije que se calmara, para que no la pagara conmigo, y es lo que está haciendo. Si quiere, me voy y así no tiene que soportarme.
Cuando voy a girar, me sostiene del brazo y me dice.
— No… siéntese y hablemos, discúlpeme. — asiento satisfecha y voy a mi asiento. Definitivamente, este primer encuentro no fue lo que esperaba…