Gracias a mi buena suerte, los niños no se dieron cuenta de que pasé la noche aquí. Sienna llegó casi al medio día, se encerró en su habitación sin más que una mirada de reojo a los niños y una de desdén para mí. Al almuerzo tampoco bajó. Fabiano vino como cada día, aunque esta vez apareció con Ulyses. Fabiano me estuvo dando miraditas en todo momento, incluso hizo que me sentara a su lado tocándome la pierna cuando los chicos no nos estaban mirado. Ulyses, claramente sabía lo que pasaba entre nosotros y me daba miradas traviesas. Me agrada, es muy fácil de llevar, muy extrovertido y siempre tiene algo interesante que decir. Me hizo reír mucho. Por la tarde, Sienna salió de su confinamiento y estuvo toda la tarde en una silla playera junto a la piscina. No pude negar que cuando la vi en

