Harry. No recordaba lo que había pasado exactamente desde que ese sexy hombre que a penas había conocido hace unas horas atrás, me sugirió que nos fuésemos a un lugar más privado, cosa que no me pareció una mala idea en el momento en que ese semental me lo dijo, y quizás fue por eso. O, porque me estaba sintiendo como una jodida perra cachonda por todas esas cervezas que me bebí en el club, que sin darme cuenta, ya estaba restregando mi cuerpo contra el de ese chico y nos estábamos besando frenéticamente una vez que nuestros labios se unieron cuando salimos del bar gay y cruzamos hacia el otro lado de la calle, donde había un viejo hotel. No pude sentarme a pensar qué estaba pasando, o si quiera decirle a Erika que me iría a follar con un hombre que me parecía extrañamente guapísimo, a

