Eira, Cadmus y acompañantes se encontraban aturdidos por el ataque de la bruja, se encontraban todos en el suelo y la bella mujer amenazaba con darle un tiro de gracia al rey Leodegario, que tenía poco tiempo de estar sanando sus heridas con ayuda del agua de sanación que Eira le otorgó. Cadmus comenzó a luchar en el suelo tratando de levantarse al igual que Eira, los esfuerzos de ambos era inútiles ya que el ataque de la bruja nos aturdía tanto como si una fuerza invisible los estuviera aplastando contra el suelo. La princesa comenzó a sangrar por la nariz, sus sentidos estaban fallando cada vez veía más oscuro el panorama y su respiración le era cada vez más pesada. La bruja poco a poco se iba acercando al rey con sus tacones rojos dejando un elegante rastro en el suelo, con su risa

