VOLTERRA, TOSCANA ITALIANA. —Saquen a Ludmila de aquí. Benedetto tomó a la italiana quien no pudo controlar sus lágrimas. Vió a Franco de una forma que le partió el corazón. Le había abandonado, le había dejado sola, le había humillado. ¿Cómo era posible que le hubiera hecho algo así? Lucian ordenó que sacaran a Luca quien parecía haber perdido el control de sí mismo y lanzaba profundas maldiciones en dirección a Franco. Bernardo lo desarmó porque sabía que el italiano era capaz de dispararle y enviar todo a la mierda en un segundo. Iba a matar a Franco indudablemente. Franco llevó la mano a su boca solo para comprobar que la sangre seguía saliendo. Su padre le tendió una servilleta y esté la tomó a regañadientes mientras sentía la impotencia recorriendo su cuerpo. Quería irse en

