FLORENCIA, TOSCANA ITALIANA. Estaba sola ahora. Ludmila lloró desconsoladamente con sus piernas apretadas sobre su pecho. No entendía porque tenía que estar en esta posición y tampoco porque el destino le había colocado en esa mala pasada. No quería sufrir más, solo quería escapar de ese hueco al que había sido lanzada de forma indiscriminada por Franco. ¿De verdad la había dejado sola? La noche había caído en la Toscana y ella se sentía miserable. Tenía que tomar una decisión pronto. Su hermano tenía el tacto para hacer lo que le había dicho y ella no podía estar más destruida por eso. Había sido caprichosa y había dañado a su familia y a sí misma. Tenía que comenzar aceptando que había fallado. No quería hacer daño a sus hermanos mayores. Los amaba demasiado pero su amor por F

