CAPÍTULO XXIX —¡Ahhh!, ¡¿Todos se te declararon?!, ¿pero cómo fue?, cuéntamelo todo —decía en un grito Tobías. Se veía más emocionado que la misma Selene. —Pues así como lo oyes, Solomon, Trevor y Oliver. No sé qué hacer, Tobías. —Selene se cubrió con la colcha de su cama hasta la cabeza. —No, no me dejes así, cuenta, amiga, cuenta, ¿cómo fue? — insistía Tobías en querer saber los detalles. Selene se incorporó sobre la vara de nuevo. —Bueno, Solomon fue directo, él es d*******e, apasionado, le gusta tener el control, ¿ya sabes? — Tobías mordía la colcha, emocionado —Trevor, bueno, él es toda ternura y romanticismo, él… él me besó —confesó tímidamente. Tobías se fue patas para arriba sobre la cama, gritando emocionado. —Quieres callarte, pareces una gallina escandalosa —lo reprendió

