CAPÍTULO XXXII EL ELEGIDO Oliver y Selene se quedaron boquiabiertos. La joven se sintió mal por Aidán. Sofía, siempre afirmó que el padre de Aidán le arrebató todo y era un hombre miserable. Una y otra vez repitió la misma historia, incluso delante del mismo Aidán, que la había echado a la calle, sin importarle que estuviera esperando un hijo. Aseguraba despreciar con todo su ser aquella familia y no querer saber nada de ellos, ni pensar en que Aidán quisiera buscarlos; ahora entendía por qué. No era difícil atar cabos, descubrieron el engaño de Sofía y la echaron a la calle, por eso ella no permitía ningún tipo de contacto con la familia, para que no revelaran su farsa ante los demás. —Poco a poco se involucró en los negocios de la familia, —continuó el detective—. Una vez que se ganó

