Exhalando despacio, Dylan no pudo evitar sonreír al observar como una pequeña nube blanca escapaba de su boca producto del frío clima que les rodeaba. Pero a pesar de la fresca ventisca o los copos de nieve que descendían cada cierto tiempo cubriendo tanto el suelo como los árboles de un manto blanco, el lobo omega en realidad no tenía frío. Era imposible sentirlo realmente cuando se encontraba abrigado con una chaqueta calentita y sentado en el regazo de su alfa, quien le cubría con sus brazos mientras sostenía la misma caña de pescar que él. En sí, cuando había recordado repentinamente que siempre quiso ir y pescar algo, nunca pensó que Cael lo llevaría a un lago y conseguiría una caña de pescar solo para que lo intentara, demostrando que no había mentido al decirle que harían todo co

