Despertando con un grito de puro terror, Dylan se sentó de golpe en la cama con una mano sobre su pecho, con sus dedos casi enterrándose en su piel mientras observaba desesperadamente a su alrededor, en busca del monstruo. Entonces, ahí estaba otra vez, esa malvada voz que reconocería sin importar cuánto tiempo hubiese estado lejos de esta. Esa mente malvada, avariciosa y egoísta solo le pertenecía a una persona, a un alfa que tontamente había pensado que nunca más se volvería a encontrar. Ahí estaba nuevamente esa voz, buscándolo, llamándolo. —No, no, no, no... —murmuró por lo bajo con tono aterrado mientras agitaba su cabeza con fervor de forma negativa. Sus manos presionaban sobre sus oídos en un inútil intento de bloquear aquella venenosa voz que aparecía en su mente. Por supuest

