29 EL DIA DESPUES DEL TERREMOTO

1742 Palabras

ALEJANDRO Llegué a la oficina a las seis de la mañana, no porque fuera un adicto al trabajo (aunque lo soy), sino porque sabía lo que iba a encontrar al abrir la puerta de mi despacho y no quería que nadie más lo viera, ni Lucía, ni el personal de limpieza, ni Dios. El edificio estaba desierto, el zumbido del aire acondicionado era el único sonido en el pasillo mientras caminaba hacia la zona de dirección, mis pasos resonaban con un eco que me parecía acusatorio, saqué mi tarjeta de acceso y el lector pitó en verde. Abrí la puerta y me detuve en seco. A la luz grisácea del amanecer que se colaba por los ventanales, mi oficina parecía la escena de un crimen pasional o el epicentro de un huracán categoría cinco bautizado "Mariana". Mi escritorio, esa pieza de caoba italiana que me había

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