Las amigas de David ya estaban por llegar, la soledad ya no sería tan desgarradora en su tan joven vida, el camino a una aventura por la amistad estaba por iniciar, sin embargo, traerían a él una clave para abrir la puerta de la verdad, la verdad que más adelante les preguntaría y estas le contestarían con un cacareo mientras lo escuchaban. —David se pondrá feliz, no sabe la sorpresa que le espera, —decía José emocionado mientras caminaba —¿Es verdad lo que dices? ¿Enserio piensas en llevarle esas cinco pollitas a tu hijo? No lo puedo creer —preguntó uno de los pescadores —Sí, así es, se las dieron a él, además mi hijo siempre está solo y no tiene con quién jugar, con esto se divertirá cuando esté ausente para él —¿Y qué? ¿Estos animales serán sus amigas? ¿Sus mascotas? ¡Ay por favor!

