Marcelo estaba seguro de que podía pasarse una vida entera admirando el rostro perfecto de Alessandra y no se cansaría. Era una mujer tan especial, amorosa y detallista. Un alma sensible y fuerte a la vez, con un corazón noble, capaz de perdonar y seguir amándolo como si jamás la hubiese lastimado. Aunque, no fue intencional, fue el motivo por el cual salió herida. Él habría seguido admirando a su perfecta esposa si Ashton no hubiese elegido ese momento para despertar y empezar a moverse como un pequeño gusanito. Marcelo trató de levantarlo para mecerlo, pero la frazada estaba bajo el brazo de Alessandra, por lo que dejó sus intenciones y volvió al lado de su esposa. Marcelo se inclinó sobre el rostro relajado de su esposa, le dejó un beso en la mejilla con toda la intención de desperta

