Valentino estacionó frente a la casa de los padres de Clara. Había ensayado cientos de veces lo que iba a decir, pero cada vez que intentaba ordenar sus pensamientos, el remordimiento lo ahogaba. Desde el momento en que descubrió que Clara estaba embarazada, había hecho lo imposible por protegerla, incluso a costa de su propia relación. Pero al final, todo había sido en vano. Iván lo sabía todo, siempre lo había sabido, y eso volvía inútiles todos sus esfuerzos. Tocó la puerta con determinación, aunque su interior estaba al borde del colapso. La madre de Clara abrió, su rostro reflejando una mezcla de sorpresa y desconfianza. —Valentino... —murmuró—. ¿Qué haces aquí? —Necesito hablar con ustedes. Por favor, es importante —suplicó. La mujer lo miró unos segundos, como evaluando si debía

