Capítulo 15 Un beso inesperado El reloj marcaba las siete de la tarde y la oficina estaba prácticamente vacía. Solo Clara y Valen permanecían en la sala de reuniones, sumergidos en documentos y apuntes. La luz tenue del atardecer se filtraba por las ventanas, cubriendo la habitación con un tono dorado que le daba un aire casi irreal. —Creo que esto nos da una base sólida —dijo Clara, pasándole una carpeta a Valen—. Pero sigo sin entender cómo se nos pudo pasar algo tan evidente. Valen la observó con detenimiento. Clara tenía ese gesto de concentración que, sin darse cuenta, lo desarmaba. Era como si llevara sobre sus hombros la responsabilidad de todo lo que sucedía, incluso de aquello que escapaba a su control. —No es tu culpa —respondió él, cerrando la carpeta con calma—. Esta gente

