Capitulo 5
El reflejo de las cifras y el peso de los nombres
Clara se movía con seguridad entre papeles y reportes .
Era eficiente, meticulosa y, aunque no lo mostrara, apasionada por su trabajo. Ser la encargada de las finanzas de la empresa la llenaba de orgullo; no solo por lo que representaba, sino porque sentía que estaba construyendo algo sólido, un legado. Sus padres, accionistas de la compañía, siempre le habían inculcado la importancia de trabajar duro, y Clara lo aplicaba cada día.
Sin embargo , últimamente, algo había cambiado.
Había alguien que lograba desconcentrarla de esa rectitud profesional que siempre había tenido: Valentino Moreno. No entendía cómo había pasado, pero desde que él había llegado a la oficina, todo parecía diferente.
Valen tenía una forma única de ser. Podía desarmarla con un comentario gracioso o una sonrisa descarada, pero lo que más la tocaba eran sus atenciones. Era un hombre que parecía estar siempre pendiente de ella. Ya fuera ofreciéndole su café favorito, ayudándola con algún detalle en la oficina o simplemente preguntándole cómo estaba. A veces, Clara fingía que no le importaba, pero la verdad era otra: esos gestos estaban comenzando a calar profundamente en su corazón.
Esa semana, por ejemplo, Valen había notado que Clara parecía más cansada de lo usual. Una tarde, sin decirle nada, dejó sobre su escritorio una pequeña caja de chocolates con una nota que decía: "Para endulzar un poco tu día." Ella se había sonrojado al leerla, aunque, fiel a su carácter, lo había escondido rápidamente en un cajón para que nadie lo viera.
La otra cara de la moneda
Mientras tanto, Valen seguía inmerso en su investigación.
La grabación de la lapicera y los datos recopilados del micrófono comenzaban a arrojar información interesante. Los números en las cuentas de la empresa estaban increíblemente bien maquillados. Si bien Valen no era un experto en finanzas, entendía lo suficiente como para saber que había algo fuera de lugar. Lo que le sorprendía era que Clara, siendo una profesional tan competente, no se hubiera dado cuenta de las irregularidades.
Pero había una razón ,el maquillaje financiero era tan sofisticado que solo alguien con un conocimiento profundo del fraude corporativo podría detectarlo. Valen sabía que este nivel de encubrimiento no podía ser obra de una sola persona. Adriano Núñez debía tener aliados dentro y fuera de la empresa, y eso complicaba aún más su investigación.
Una de las grabaciones más reveladoras mostraba a Adriano hablando por teléfono con alguien. Aunque la conversación era críptica, Valen pudo captar algo importante:
—"Esto no es lo que acordamos, Rivas. No puedo hacer mi trabajo si sigues interfiriendo."
El nombre "Rivas" resonó en la mente de Valen como una alarma. ¿A quién se refería Adriano? ¿Podría estar hablando de Clara?
¿O tal vez de alguien de su familia? La mención lo dejó inquieto , y sabía que tendría que indagar más al respecto.
Pequeños gestos, grandes sentimientos
Mientras Valen trataba de desentrañar las piezas del rompecabezas, Clara se encontraba lidiando con algo mucho más personal: sus propios sentimientos.
Era viernes, y la semana había sido especialmente agitada. Clara había pasado la mayor parte del día revisando cifras y atendiendo reuniones. Cuando llegó la hora del almuerzo, estaba tan absorbida en su trabajo que no se dio cuenta de que Valen había aparecido en su oficina con dos bandejas de comida.
—Sé que estás ocupada —dijo él, apoyando las bandejas en la mesa auxiliar—, pero todos necesitamos comer.
Clara levantó la vista, sorprendida, pero no pudo evitar sonreír.
—No tenías que hacer esto, Valen.
—Lo sé, pero lo hice de todos modos. —Él se encogió de hombros, con esa sonrisa que parecía iluminar todo a su alrededor.
Almorzaron juntos en la oficina, entre conversaciones ligeras y risas espontáneas. Clara intentaba mantener su seriedad, pero con Valen eso era casi imposible. Había algo en él que derribaba sus barreras con una facilidad que la asustaba, pero al mismo tiempo, la hacía sentir más viva que nunca.
—¿Siempre eres así de atento con todo el mundo? —preguntó Clara, mientras lo observaba recoger los envases vacíos.
—Solo con las personas que me importan, ya te lo dije antes —respondió él, mirándola directamente a los ojos.
Clara apartó la mirada, sintiendo cómo sus mejillas se encendían. Había algo en la forma en que Valen la miraba que la hacía sentirse especial, como si fuera la única persona en la sala.
Esa tarde, Valen recibió una llamada de la jefatura. El contenido de las grabaciones requería análisis urgente, y debía presentarse para discutir los avances en el caso. Aunque no quería dejar la oficina, sabía que su trabajo como policía encubierto era prioritario.
En la jefatura, se encontró con su jefe, quien lo esperaba con expresión seria.
—Tenemos algo interesante —dijo el jefe, mostrándole un fragmento de la grabación. Era la conversación en la que Adriano mencionaba a "Rivas".
—¿Sabemos quién es? —preguntó Valen, intrigado.
—No todavía, pero sabemos que ese nombre no se menciona al azar. Investiga en la oficina, Valen. Descubre a qué Rivas se refiere Adriano.
Valen asintió, aunque por dentro estaba inquieto. La familia de Clara era conocida en la empresa, y si Adriano estaba involucrado en algo turbio, era posible que los "Rivas" mencionados estuvieran más cerca de lo que pensaba.
Un fin de semana lleno de preguntas
Cuando regresó a la oficina, Valen no pudo evitar mirar a Clara con nuevos ojos. ¿Qué papel jugaba ella en todo esto? ¿Estaba involucrada de alguna manera o era simplemente una pieza más en el juego de Adriano?
Clara, por su parte, notó que algo en Valen había cambiado. Su actitud seguía siendo amable y atenta, pero había un trasfondo de seriedad que antes no estaba ahí.
—¿Estás bien? —preguntó ella, mientras lo veía absorto en sus pensamientos.
—Sí, solo ha sido un día largo. —Él le sonrió, pero Clara sabía que había algo más.
A pesar de sus dudas, Valen no podía dejar que su misión interfiriera en lo que estaba empezando a sentir por Clara. Ella era diferente, y aunque el caso era importante, no estaba dispuesto a perder la oportunidad de conocerla más profundamente.
Esa noche, mientras Clara revisaba algunos reportes desde su casa, no podía dejar de pensar en Valen. Había algo en él que la hacía cuestionar todo lo que siempre había creído sobre el amor y las relaciones. Tal vez, por primera vez en su vida, estaba dispuesta a dejarse llevar, aunque no supiera a dónde la llevaría ese camino.
Por otro lado, Valen, sentado en su pequeño departamento, revisaba las grabaciones con la esperanza de encontrar más pistas sobre "Rivas". Sabía que cada vez estaba más cerca de la verdad, pero también sabía que cuanto más se acercaba, más complicado se volvía todo.
El viernes terminó con muchas preguntas sin respuesta, pero con una certeza compartida: tanto Valen como Clara estaban en un punto de no retorno, uno donde los sentimientos y los secretos estaban destinados a colisionar.