Maria Eduarda Santos — Bajaron a jugar a la pelota y le dieron sin querer a Matilde del primer piso, se puso furiosa porque todas sus compras terminaron en el suelo. — Mamá, ellos saben que no pueden jugar a la pelota allí. — digo levantándome bruscamente del sofá. — Lo sé, hija, pero estaban aburridos de estar frente al televisor. No culpes a los niños, no lo hicieron a propósito. — mi madre siempre les echa un capote. Suspiro. — ¿Quién tiró la pelota? — pregunto. Ella se queda callada. — ¿Mamá? — Dominic, pero hija no lo regañes, los tres solo estaban jugando y Matilde siempre los tiene de punto a los niños. Suspiro. — Mamá, voy a llevar mis cosas a la habitación, porque si papá llega y ve todo esto se puede armar lío. Ya que ni siquiera le gusta que trabaje en el club, aprove

