Maria Eduarda Santos Apenas paso por la puerta de entrada del centro comercial junto a mis niños, y ellos se quedan maravillados con la belleza del lugar, al igual que me pasó a mí la primera vez que entré. Mi madre no es diferente, observa cada escaparate con los ojos como platos, admirando toda la estructura de este sitio. Me encanta verlos boquiabiertos, mirando cada rincón con sus ojos cargados de sorpresa. Solo aparto la mirada cuando veo la misma tienda donde había una miniatura del coche igual al de Thomas. Me acerco y compruebo que la miniatura sigue en su sitio. Sonrío al pensar de nuevo en lo mucho que Thomas adora ese coche, pues le hace recordar siempre a su madre. Me pongo a pensar unos segundos en lo bueno que ha sido Thomas conmigo, sin pedirme nada a cambio, así que se

