Maria Eduarda Santos Sonrío cuando salgo del área de las salas privadas y regreso al salón principal, acercándome a Ewellin, que ya está preparando algunos tragos y colocándolos en las bandejas para que los camareros comiencen a servir a algunas personas que ya están llegando. Observo a los hombres y mujeres que ya están circulando por el lugar, todos ellos visten ropa muy elegante y podría jurar que si los encontrara en la calle, jamás diría que estaban viniendo a una discoteca. — Llegaste, Duda, ¿disfrutaste mucho el momento con el guapo de Thomas? — pregunta sonriendo. Mis mejillas se sonrojan con su comentario. — Bueno, no es lo que estás... — ella me interrumpe. — No me mientas Duda, ya notaba que estaba pasando algo entre ustedes, pero la forma en que él te sostuvo por la cint

