Maria Eduarda Santos — No hace falta acercarse tanto, Bartolomeu. El hombre mira sorprendido a Thomas y pregunta: — ¿Su enamorada, Thomas? — Ella es... Antes de que Thomas pueda terminar de responder, me entrometo porque no quiero que el hombre confunda las cosas. — No, solamente su empleada. — digo avergonzada. — Trabajo en su discoteca. El hombre mira a Thomas con el ceño fruncido, y luego, una sonrisa sutil se forma en sus labios sin que yo entienda el porqué de esa actitud. — Si usted dice que es solamente una empleada, no voy a contradecirla señorita. — dice mientras mira a Thomas. — Entonces Thomas, vine a atenderte personalmente y me gustaría sugerirte un plato especial para esta noche. — el hombre habla con una enorme sonrisa en el rostro al mencionar su trabajo. — No seas

