Ramiro. Nos besamos sin parar y con tranquilidad, intento mantenerme cuerdo porque le dije que hasta la noche nada, y tenerla encima, con sus piernas a cada lado mío dispuesta a hacerlo no ayuda mucho, pero ella cree que no me doy cuenta, que se sentó con cuidado, que al ponerse asi encima mío hizo gestos de dolor, y no soy tonto, no quiero que pase mas dolor del que le hice pasar, asi que cuento cerditos, ¿o eran ovejas?, bueno, lo que sea, cuento lo que sea, caballos, perros, gatos, cualquier cosa porque la mente se me va y la traigo de nuevo con desespero. —Mmm, Duhan para por favor. —se hace hacia atrás con el culo y cuando me agarra la polla me llego a sacudir—. Aaajjjj. —Te doy una mano. —Oh si, dame todo por favor. —Dijiste que hasta la noche nene, decídete. —Si pero, aagggg.

