—¿Entonces estás segura que no hay otra cosa que podamos hacer? —me preguntó. —Muy segura que aunque usáramos varios parches, la hemorragia no se detendría y aún así lo perderíamos. —¿Tú también perdiste a muchos familiares? —Sí, a cada uno de ellos —lo miro detenidamente con ojos de madre—. Tu hermano sabe que lo intentaste. —Él era lo único que quedaba de mi familia. —Saldremos de esto. —¿Cómo estás tan segura? —Solo lo sé, en algún momento vendrán los rescatistas. —¿Tú tienes esposo? —me preguntó al ver el anillo en mi dedo. —Hace poco lo perdí, tuve que realizar su propia autopsia. —¿Eres médica forense? —Sí, pero luego de su partida lo dejé, cada autopsia que realizaba me recordaba a él, aún si el cuerpo era de una mujer. —¿Estuvieron muchos años juntos? —Diez años, nos

