Cuando llegó a la casa, Gina se quitó los zapatos y la ropa para después arrojarse sobre la cama y cerrar los ojos. La noche anterior no había podido dormir mucho y ahora sentía los parpados pesados, además de estar mareada. Pero no podía dormir porque su mente estaba llena de pensamientos. Se sentía muy tranquila al estar en su casa, la cual era alquilada. Y aunque no tenía los ojos abiertos, pudo escuchar la alarma sonar. Había estado acostada casi todo el día, hasta ese momento ya que tenía que levantarse para ir a recoger a Rainy. Cuando fue por la niña, la maestra le dijo: "La pequeña Rainy no ha estado de buen humor el día de hoy. Le pregunté por qué, pero no me lo dijo, parece que solo está desanimada". "¿De verdad?" Al escuchar esto, Gina miró angustiada a su hija y l

