Mia. —¡ENSERIO! No puede ser. Grito frustrada. 17 llamadas perdidas y ni una pudo contestar Erior. Creo que aún no encajo en su vida después de tanto tiempo... —¿Que no puede ser? —Dice Allek metiendo todas mis pertenencias en el equipaje. —Nada. —Disimulo, —es que aún no superó que Mikhail se echara la culpa de todo solo para quedarse aquí. ¿Que le gusto de este lugar? Porque enserio, no le veo nada bueno. Allek le resta importancia con los hombros antes de tomar la maleta y hacer una mueca. —Ya vámonos, quiero llegar a casa y saber que hace Collow... ¡Con Ezkar! Me mata la curiosidad de sabe que está haciendo con mi sobrino, no vaya a enseñarle judo o que se yo... —Rasca su cabeza y sale disparado por la puerta. Empiezo a notar que mi hermano tiene un extraño comportamiento. Ima

