Mia. Cinco minutos más, solo cinco estúpidos minutos más escuchando las locuras que pasan por la cabeza de las personas que aparte de mí, se encuentran en esta habitación narrando lo que los trajo a este sitio. Miles de veces me he preguntado que carajos trae de beneficio escuchar un montón de locura a nuestra vida. Para ser sincera lo único que han logrado es que me sienta mal y con ganas de tirarme de un tejado. Digo, tuve que escuchar veinte minutos de una adolescente que llegó porque le gritaba a su gata en la calle que dejara de ser una cualquiera y no saliera nunca más embarazada. Me he debatido en sí lo que Mikhail fue algo bueno o muy malo. Porque a este paso es probable que termine hablando con las paredes. —Fin de la sesión por el día de hoy. —Anuncia Zamary, poniéndose en p

