Erior. El rostro de Mark es un poema, pero el de Mia... El de ella es uno de esos que solo miras en las personas traumadas. Está completamente pálida, sus labios tiemblan y creo ver desde aquí como un moco trata de escabullirse pora nariz. Aparte de ello, seca sus manos tantas veces posible en su bonita falda negra con encaje dorado. Ella está cagada del miedo, se le nota. Y no es para menos, hasta yo lo estoy, bueno la verdad es no sé ni cómo me siento. Tengo ganas de reírme y de llorar, tengo ganas de gritar y jalar mi cabello, tengo muchas cosas que quiero hacer pero solo puedo quedarme así... En blanco, como si eso fuera lo mejor que pudiera hacer justo en este momento. —Dime. —Comenta mi hermano, su rostro a cambiado. Una sonrisa macabra se ha adueñado del mismo y toma a Mia del

