Eros —¿Ha quién llamaste?—Me pregunta uno de los guardias cabreado. Yo ni me inmutó y sigo mirándolo con aburrimiento cosa que lo cabrea más y me da un puñetazo en el abdomen, cosa que ni me dolió sonrío de lado. —¿Es todo lo que tienes bastardo?—Le pregunto y suelto una carcajada. Él se pone rojo de la furia y me da un puñetazo en el rostro provocando que por la fuerza ejercida gire el rostro. —Será mejor que hables—Me amenaza, ruedo los ojos y bufo, otro golpe directo a mi abdomen, lo miro directo a los ojos si no fuera porque estuviera atado ya lo hubiera matado, se que me tienen miedo y eso es bueno—Llévenlo a la celda de castigo y déjenlo sin comer y beber por una semana haber si así aprende—Ordena y siento como clavan una aguja en mi cuello, 10 segundo pasan cuando ya siento mi

