Capítulo 25

1237 Palabras

Al llegar toqué la puerta de la oficina de la doctora Soto —pase— me responden desde adentro, yo giro la perilla y entro en silencio, ella al verme se pone de pie y me sonríe —Hola Valentina, creí que no vendrías— yo la miro confundida, pero supongo que tenía razón —a decir verdad, estuve a punto de no venir, no creo necesitar la terapia— ella niega y me pide que me siente frente a ella —todos llegan aquí diciendo lo mismo, pero créeme que la necesitas— asiento, ella se vuelve a poner de pie y se sienta junto a mí en el sofá, saca una libreta, cruza la pierna y me hace una señal para que comience a hablar. Han pasado 20 minutos y aún no he dicho nada, es que no tengo nada que decir, no necesito la terapia, eh mantenido la mirada baja, con las manos entrelazadas —¿no hablaras? — me di

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