—Valentina Velázquez Che piacere rivederti— abro los ojos y el rostro de Diego está demasiado cerca del mío, sonríe ampliamente —¿Qué….haces….qui— le digo arrastrando las palabras, aun con dificultad para hablar, hace unas horas me quitaron el collarín pero aún no hablo muy bien —spero non ti dia fastidio que te quite esto, pero realmente lo necesito— me dice para quitarme la morfina que me recetaron y se la inyecta en su vena, cierra los ojos y sonríe, se sienta en mi cama, Diego ha cambiado, está más delgado, su barba ha crecido mucho, tiene ojeras —il dottor Herrera dice que ya no lo necesito, me han reducido la dosis, pero él no sabe lo que se siente estar amarrado, sin comer y soportar golpes día y noche, además de que te tienen medicado todo el tiempo— asiento, sé lo que se sient

