Despierto un poco confundida, no sé muy bien qué hora es ni que día es, miro a mi alrededor e intento pedirle a mi cerebro que por favor me deje, aunque sea mover una mano, un dedo, mis pies… miro hacia mi derecha y veo a Javier, dormido en uno de los sofás de la habitación, cobijado con una manta afelpada, sonrío al verlo, tan sereno, no se ha movido de aquí en todo este tiempo, a pesar de que ya le he dicho que duerma en casa, estoy rodeada de médicos que me cuidarán muy bien, pero se ha negado, su familia tuvo que regresar a su ciudad, afortunadamente la madre de Javier ha mejorado en su salud y hace unos días Alex la dio de alta, les pedimos que se quedaran en nuestra casa, ellos no aceptaron, Esteban el padre de Javier tiene su trabajo allá, al igual que Daniel y Raúl tiene su escuela

