- Ya llegamos –escucho decir a Antonella y veo que baja del auto. - Vamos a preparar la cena, Andreas. Los chicos han decidido que quieren cenar lasagna de verduras, así que estaremos en la cocina –me dice Ophelia acomodando mis cabellos. Ella aún sigue en el asiento del copiloto y yo estoy solo en el medio del asiento de atrás. Piero y Stella ya bajaron. - Está bien. ¿Puedo quedarme un rato más en el auto? –pregunto ya que aún quiero seguir recordando mi adolescencia. - Claro. Recuerda que te amamos y te estaremos esperando. Aunque podía saber todo sobre mamá por ella misma, me gustaba escuchar a tía Mili y a papá contar cientos de historias que tenían junto a ella. A mamá también le gustaba estar atenta a las narraciones que hacían, ya que me decía que así sabría el punto de vista de

