Lyam Cuando decidí llamar a Clare no era solo porque quería escuchar su voz, sino que además, necesitaba saber si seguía en New York o se había ido de viaje por cuestiones laborales. Lamentablemente, las cosas no se dieron como pensé porque ella terminó molesta y colgó la llamada. Así que me tocó hablar con Ana y preguntarle si sabía algo de ella. Al darme cuenta de que efectivamente estaba en New York, tomé mi bolso de mano y me dirigí al aeropuerto; lo que no esperé fue encontrármela allí a punto de subirse a un taxi. No lo dudé e inmediatamente la intercepté, y no me arrepiento de haberlo hecho porque gracias a ello pude descubrir el motivo de su regreso. Aunque ciertamente, al principio imaginé que su presencia se debía a mí, al enterarme de la verdad supe que debía acompañarla y a

