La llamada finalizó, dejó el teléfono en el buró quizás Takeru no era la mejor opción pero necesitaba salir y despejar su mente saturada de tantas cosas; hacer a un lado su realidad así solamente fuera solo unos pequeños instantes. —Noa por ahora no colapses todo estará bien, no te ahogues en un vaso de agua. Escuchó a alguien tocar la puerta, limpió su rostro rápidamente quitando así el rastro de haber estado llorando. —¿Puedo entrar? —Si pasa. Al ver a la persona que abrió la puerta entendió porque tocaba, Nick era un chico muy educado y a pesar de que ella y Cameron estuvieran viviendo en su casa él siempre les daba su espacio y era caballeroso con ambas. —Vine a traerte algo. —¿A mí? El castaño asintio como respuesta, sacó una hoja de papel del bolsillo de su camisa, Noa

