CAPITULO 32

1635 Palabras

Alana se encontraba conversando con Libia, Rosa y los demás empleados que trataban de convencer a su señora de que no se fuera. -La verdad, quiero darles la gracia por todo- les dijo. -Señora, no se vaya es demasiado tarde- le dijo Libia. -Tengo que irme, no puedo seguir así- dijo entre lágrimas. Adriano no me ama y yo no puedo…. Mientras Adriano pensaba en las palabras de sus padre y los momentos vividos con Alana. -Es cierto no puedo seguir siendo un cobarde- susurró. La sola idea de no volver a verla, de perderla para siempre, le hacía oprimir el pecho. Era un dolor constante, profundo. No quería perderla. No quería dejarla ir. No PODÍA dejarla ir. La amo, maldita sea –se dijo-. La amo… Adriano corrió por los pasillos hasta llegar a las escaleras viendo a su padre y esposa volv

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