Narra Natalie. Estoy cayendo. Rebotando de escalón a escalón en las escaleras gigantes de madera. Rodando y rodando sin parar, sintiendo los dolores en todas partes de mi cuerpo, escuchando cómo cada parte de mí se destroza internamente, los sonidos sordos que hace mi cuerpo al chocar contra todo, hasta llegar al frío y duro suelo, golpeando sin poder evitarlo mi mejilla contra la madera. Mis débiles manos no sirven para nada, se encuentran blandas, frías y pesadas. Todo un peso muerto, sin vida, así como todo mi cuerpo. Los dolores se intensifican por la caída, siento cómo los rasguños se abren más de lo que ya estaban y sangran a mares, mi piel se marca fácilmente con cada golpe y todo mi ser zumba por querer salir corriendo. Pero no puedo. No tengo fuerzas. Estoy casi en el olvido, en

